martes, 28 de julio de 2015

Análisis y Reflexión Inicial


Cada avance que el ser humano ha generado desde la prehistoria son respuestas que este da a las necesidades que se le han planteado en cada época y contexto histórico, estos avances son el indicador de la evolución tecnológica en dicho momento histórico. Al principio al igual que un bebe su desarrollo fue muy lento, luego a la par que evolucionamos como seres pensantes, evolucionamos tecnológicamente, y este ritmo cada vez es mucho más vertiginoso, en las últimas décadas el avance viaja rapidísimo de forma exponencial; sin embargo a cualquiera de nuestros abuelos le desborda un medio de comunicación tan extraordinario como Internet.

Teniendo en cuenta el futuro próximo que nos aguarda, clasificaremos esta maravillosa evolución en varias etapas que se van acortando considerablemente en cuanto a su duración en el tiempo.

La invención de herramientas y técnicas con un propósito práctico, el descubrimiento de nuevos conocimientos ha permitido crear nuevas cosas y, recíprocamente, se han podido realizar nuevos descubrimientos científicos gracias al desarrollo de nuevas tecnologías, que han extendido las posibilidades de experimentación y adquirir el conocimiento.

Actualmente, el mercado y la competencia en general, hacen que deban producirse nuevas tecnologías continuamente (tecnología de punta), ayudado muchas veces por la gran transferencia de tecnología mundial. También existe una tendencia a la miniaturización de los dispositivos tecnológicos

El materialismo tecnológico ha destruido valores tradicionales que antaño eran considerados virtudes. Las hipnóticas pantallas de muchos electrodomésticos, computadores, teléfonos celulares o Smartphone realzan el egocentrismo, el individualismo y el egoísmo de muchos. Al igual, que muchos drogadictos adictos a diversas drogas como la heroína, cocaína, entre otros, destruyeren vínculos de afecto con familiares y amigos por culpa de su adicción, observamos que un proceso análogo se produce por culpa de las nuevas tecnologías.

¿Ha oído hablar de la Nomofobia? Lo más probable es que no, pero tal vez sí ha sentido un miedo irracional cada vez que olvida su teléfono celular. Una profunda sensación de desconexión lo invade. Eso es justamente la nomofobia, la adicción a los smartphones y la necesidad de permanecer conectado a las redes sociales (Twitter, Whatsapp, Facebook, entre otros.). Sus efectos pueden ser tan nocivos y graves como el alcoholismo o la drogadicción.

Las principales víctimas son los adolescentes, ellos tienen una personalidad mucho más vulnerable y una resistencia inferior ante la presión social.

Entre los adultos de 25 y 40 años existe una conciencia de que abusar del teléfono en determinadas situaciones es inadecuado, aunque siguen haciéndolo. Estamos en el punto más álgido del fenómeno y en breve la conciencia social nos llevará a un uso mucho más responsable.

Los jóvenes han crecido sin dar la cara, afrontando los problemas u adversidades a través de una pantalla. Es más fácil expresar cosas si la otra persona no está delante, te da más tiempo de reflexión y puedes enfocarlo de forma más beneficiosa.

Este fenómeno está en auge en todo el mundo y al igual que en Europa, Estados Unidos y en otros países Latinoamericanos los venezolanos no escapamos a esa realidad. Estudios realizados demuestran que el pueblo latinoamericano a pesar de las diferencias culturales con los países desarrollados, los ciudadanos de ambos continentes actúan de manera muy similar. El sentimiento más común de los usuarios recae en sentirse vacío sin el celular.

Las tecnologías están avanzando cada día más, y el uso excesivo de ellas se ha convertido en una dependencia, sin embargo, se debe tener claro que “una adicción no se deja por nada ni por nadie. La ciencia no tiene nada que quite un vicio, ya que resulta que este no ‘da’ sino que ‘se vuelve’: la persona se vuelve adicta, y ahí la ciencia no puede hacer nada”, pero si quieres y tienes la voluntad “los vicios y adicciones se dejan por uno mismo, claramente hay apoyo de terapeutas, pero más allá de esto, la persona debe querer salir de la adicción. Aunque lastimosamente, muchas veces ‘querer no es poder”.

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